Con el Black Friday a menos de un mes, las pantallas se llenan de cuentas atrás, de «últimas unidades» y de descuentos que caducan a medianoche. Casi todos hemos comprado alguna vez algo que no necesitábamos. En la oniomanía, sin embargo, comprar deja de ser una elección: es un impulso difícil de resistir, que se repite aunque cause problemas de dinero, de pareja o de salud.
En Craving Girona acompañamos a personas con adicciones, con y sin sustancia, desde un enfoque clínico, médico y psicológico, sin juicios. En este artículo, basado en estudios y revisiones científicas, explicamos qué es la oniomanía, cuáles son sus síntomas, a quién afecta en España, por qué las compras online la agravan y cómo se trata. Si quieres una visión general de las adicciones, puedes empezar por Qué es la adicción y cómo superarla.
¿Qué es la oniomanía?
«Oniomanía» es el nombre clásico, acuñado por los psiquiatras Kraepelin y Bleuler a comienzos del siglo XX, de lo que hoy se llama trastorno de compra compulsiva o adicción a las compras. Se caracteriza por una preocupación excesiva por comprar, impulsos de compra que se viven como irresistibles y compras que se mantienen pese a sus consecuencias.
No es lo mismo gastar mucho ni comprar por impulso de vez en cuando. Los criterios más aceptados exigen que la conducta cause un malestar notable, consuma mucho tiempo, interfiera en la vida social o laboral o genere problemas financieros, y que no ocurra solo durante episodios de manía. En España, el psiquiatra Juan José de la Gándara describió en 1988 los dos primeros casos y los amplió a ocho al año siguiente, en su mayoría mujeres.
Síntomas de la oniomanía: cómo reconocerla
Estos son los signos que describen los criterios clínicos y las revisiones:
- Preocupación constante por comprar, o impulsos de compra que se viven como irresistibles, intrusivos o sin sentido.
- Comprar más de lo que se puede permitir, artículos innecesarios o durante más tiempo del que se había planeado. Suelen ser ropa y complementos, aunque cada persona tiene su categoría.
- Un ciclo emocional repetitivo: tensión o inquietud antes, euforia o alivio al comprar y culpa, vacío o ansiedad después.
- Ocultar las compras o mentir sobre cuánto se gasta.
- Intentos fallidos de parar o reducir, y la sensación de haber perdido el control.
- Consecuencias visibles: deudas, discusiones, problemas en el trabajo o falta de tiempo para otras cosas.
- Más compras cuando hay más malestar, por ejemplo en épocas de ánimo bajo.
Conviene recordar que esta lista no es un test: el diagnóstico es clínico y lo hace un profesional. Y que tener algunos de estos rasgos no significa tener la enfermedad, pero sí es una buena razón para consultar si se repiten y pesan.
¿Es una adicción? La clasificación sigue en debate
El DSM-5-TR no la incluye como trastorno. La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud la menciona como ejemplo de «otros trastornos del control de los impulsos especificados» (código 6C7Y), y muchos investigadores defienden que debería considerarse una adicción conductual, como el juego patológico.
Hay argumentos a favor. En un estudio experimental con 240 mujeres, el deseo de comprar aumentó tras ver imágenes de tiendas online solo en quienes puntuaban alto en compra patológica online, como ocurre con las sustancias ante las señales asociadas a ellas. Y un estudio con resonancia magnética halló en personas con este trastorno una mayor activación del estriado, una región del circuito de recompensa, al exponerse a esas señales.
Causas: el ciclo y el cerebro, más deseo que disfrute
Los clínicos describen una fase de anticipación o tensión, la compra con una sensación de euforia o alivio, y después la culpa, el arrepentimiento o la ansiedad, que alimentan la necesidad de volver a comprar. La compra funciona como una forma poco adaptativa de manejar emociones negativas y baja autoestima: alivia un rato y después aumenta la angustia. Se han relacionado también con experiencias traumáticas en la infancia y con un ambiente familiar difícil.
Los estudios apuntan a circuitos cerebrales de recompensa en los que participan la dopamina, la serotonina y el sistema opioide, similares a los de las adicciones a sustancias. Una lectura interpretativa, que la neurociencia propone para otras adicciones y no está demostrada para esta conducta, es que el cerebro puede desear mucho más de lo que disfruta. Algo que muchas personas con oniomanía describen: el momento más intenso es la espera, y la bolsa sin abrir en el armario es su prueba.

Cuántas personas la sufren en España
El metaanálisis más citado, publicado en Addiction con datos de 16 países, estima que en torno al 5 % de la población adulta presenta compra compulsiva, aunque con una variabilidad enorme según el instrumento y el periodo evaluado. En muestras de adultos representativas el intervalo fue del 3,4 al 6,9 %, y las cifras suben mucho en universitarios y en personas captadas en centros comerciales.
Para España hay pocos datos. Una revisión de 2020 de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia cita un único estudio en población española, que estimó un 7,1 % en Galicia. Y en la unidad de juego patológico del Hospital de Bellvitge (Barcelona), de 3.221 pacientes tratados por adicciones conductuales entre 2005 y 2015, solo 127, un 4 %, consultaron por compra compulsiva. Los autores apuntan a que quizá se deba a que se conoce menos este problema que el juego.
Quién la sufre: sobre todo mujeres, y casi siempre en silencio
En los estudios clínicos, entre el 80 y el 90 % de los pacientes son mujeres. En Bellvitge fueron tres de cada cuatro (75,7 %). Suele comenzar al final de la adolescencia o en la juventud, entre los 18 y los 30 años, aunque quienes consultan lo hacen mucho después: en esa misma muestra, la edad media era de 42 años, y la edad en que reconocían que su conducta se había descontrolado, 38.
Los investigadores lo explican en parte por factores culturales: comprar es una actividad socialmente aceptada, y más para las mujeres, lo que puede retrasar que se reconozca como un problema. No es, además, un problema de falta de formación: en el estudio de Bellvitge, casi una de cada cuatro pacientes (22,7 %) tenía estudios universitarios.
Compras online, tarjetas y «pago a plazos»: el entorno lo pone fácil
La compra por internet ha cambiado el problema: se puede comprar a cualquier hora, desde cualquier lugar, con más intimidad, con publicidad casi personalizada y con métodos de pago rápidos. Los expertos señalan que esto favorece compras más impulsivas, y una revisión de 2023 apunta a que la omnipresencia, el anonimato, el desplazamiento infinito y los pagos fáciles pueden amplificar el potencial adictivo. Las tarjetas y los pagos electrónicos hacen que los gastos grandes se perciban como menos «reales».
A esto se suma el «compra ahora, paga después». El Banco de España advierte de que puede dar una falsa sensación de ahorro y llevar al sobreendeudamiento, y Funcas recoge la preocupación por su relación con la compra impulsiva y por la acumulación de pequeños aplazamientos en varias plataformas. Es un factor de riesgo del entorno, no una causa en sí misma.
Consecuencias y trastornos asociados
La consecuencia más visible es el dinero. En Bellvitge, las personas que consultaban solo por compra compulsiva acumulaban una deuda media de unos 12.900 euros, más del doble que las que consultaban por juego patológico. A ello se suman los conflictos familiares, las compras ocultas, la culpa y, a veces, la acumulación de objetos.
La oniomanía rara vez viene sola. Se asocia con depresión (hay quien compra más en las épocas de más síntomas depresivos), ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, consumo de sustancias y otras conductas adictivas. En Bellvitge, casi una de cada cinco personas con compra compulsiva (18,9 %) tenía también problemas de juego, y su malestar psicológico era mayor que el de quienes solo jugaban. Por eso conviene descartar otros diagnósticos, como un episodio maníaco o el trastorno de acumulación, y valorar la patología dual.
Tratamiento de la oniomanía: lo que funciona y lo que no
La terapia cognitivo-conductual en grupo es el tratamiento con mejor respaldo. Una revisión sistemática de 2023 de 13 estudios concluye que reduce los síntomas, mientras que los fármacos probados, como los antidepresivos ISRS o el topiramato, no superaron al placebo. Con una cautela: la calidad de los estudios es baja y ninguno se centró en la compra online.
En la práctica se combina la psicoterapia con medidas muy concretas: control de los gastos y del acceso al dinero, psicoeducación, compras acompañadas, asesoramiento financiero y apoyo a la familia, además de tratar la depresión, la ansiedad u otras adicciones asociadas. No hay un tratamiento validado único, pero sí un abordaje razonable, y cuanto antes se pida ayuda, menos deuda y menos desgaste.
¿Necesitas ayuda?
Conviene consultar si piensas en comprar casi todo el tiempo, compras más de lo que puedes permitirte, escondes las compras, sientes culpa después y no consigues parar pese a intentarlo, o si el dinero, la pareja o el trabajo ya se resienten.
En Craving Girona te acompañamos con un enfoque clínico, médico y psicológico, sin juicios, tanto a ti como a tu familia. Si tú o un ser querido estáis pasando por esto, llámanos al 972 60 43 75 o al 672 00 01 23.

