Craving Girona - Blog - Adiccion a los videojuegos

¿Qué es la adicción a los videojuegos, cuáles son sus síntomas y cómo se supera?

Existen algunas actividades cotidianas como jugar con videojuegos que pueden terminar generando dependencia. Lo que comienza siendo una inofensiva actividad recreativa, termina condicionando y controlando la vida del jugador. A este tipo de adicciones que no implican sustancias, sino comportamientos, las llamamos adicciones comportamentales. La adicción a los videojuegos entra dentro de este grupo.

¿Qué es la adicción a los videojuegos?


La adicción a los videojuegos es una enfermedad mental. Quien la padece necesita jugar de forma compulsiva a este tipo de juegos para sentirse bien, lo que le lleva a perder el control sobre su uso.

Es esta pérdida de control la que define la adicción, ya que los videojuegos no son malos por sí mismos, al contrario: cuando no se abusa de ellos, comportan muchos beneficios. De hecho, se usan para prevenir y tratar trastornos mentales y emocionales entre los jóvenes.

Sí que tienen unas características y provocan en nosotros unos efectos que hacen que sea tremendamente fácil entrar en lo que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi llamó «estado de flujo».

Cuando el tiempo pasa volando demasiado a menudo

Csikszentmihalyi, famoso por investigar los mecanismos de la felicidad, acuñó la “teoría del flow” para referirse a esos momentos en los que alguien está absolutamente absorto en la realización de una actividad, hasta el punto de perder la consciencia del tiempo y hasta de sí mismo.

Dicha actividad debe suponer un desafío a la persona, pero a la vez resultar placentera.

Para superar los retos que nos proponen los videojuegos, necesitamos  de nuestras habilidades, perseverancia y aprendizaje adquirido mientras jugamos.

Cuando lo conseguimos, vivimos nuestra victoria como una recompensa que nos provoca placer y alegría, además de alimentar nuestra autoestima.

Aunque en principio el flujo es algo bueno, en el caso de los videojuegos puede dar pie a que algunas personas con problemas emocionales se vuelvan dependientes de ellos.

Los adolescentes son un buen ejemplo de grupo vulnerable a desarrollar este problema. A su edad, se enfrentan a muchos cambios que a menudo no asimilan bien y no siempre saben cómo gestionar sus emociones.

Los videojuegos pueden convertirse, entonces, en un refugio para evadirse de sus preocupaciones e incluso fantasear con que su realidad es diferente a la que viven.

Consecuencias de la adicción a los videojuegos


Un adicto a los videojuegos ya no juega por placer, sino porque lo necesita… Y la necesidad conlleva sufrimiento.

La abstinencia de juego provoca en quien la sufre un dolor que es emocional y psicológico, a veces incluso físico.

A este mal hay que añadir la aparición de la tolerancia a los efectos placenteros de jugar videojuegos: el enfermo cada vez podrá aguantar menos tiempo sin recurrir a ellos, por lo que dejará de lado otros intereses y también sus obligaciones para poder jugar más.

Este círculo vicioso trae consigo consecuencias de distinta índole para el enfermo y su entorno.

1. Consecuencias psicológicas y emocionales

» Confusión entre realidad y fantasía

Popular, exitoso, valiente, atractivo, hábil, inteligente, fuerte, aventurero… En los videojuegos, cualquiera puede ser la persona que realmente querría ser. Fuera de ellos, la realidad puede no ser tan gratificante.

Por esta razón, es frecuente que el adicto confunda su vida real con la de su avatar en el videojuego: solo así puede preservar su autoestima.

» Agresividad

Vivir enganchado a los videojuegos es vivir en un estado de excitación permanente. Esta sobreexcitación puede disminuir la sensibilidad del enfermo volviéndolo agresivo e irascible, especialmente cuando se le priva del juego.

» Falta de empatía

Algunos juegos normalizan la violencia, por lo que el jugador se ve obligado a ignorar su propia moral para poder disfrutarlos. A la larga, esto afecta a su capacidad de ponerse en la piel de los demás.

» Poca tolerancia a la frustración y dificultad para expresar emociones

El enfermo suele recurrir a los videojuegos para evadirse de sus problemas. Por huir de sus emociones negativas, está perdiendo la oportunidad de aprender a lidiar con ellas.

» Pérdida de otros intereses

Los videojuegos se han convertido en el centro de la vida del enfermo. Esto es un gran problema para el desarrollo de una persona: de su inteligencia, de sus habilidades, de su cultura, de sus aptitudes, etc.

2. Consecuencias físicas

» Obesidad

A los videojuegos se suele jugar sentado o estirado, y apenas implican actividad física.

Por otra parte, en esta adicción es muy común abusar de la comida basura para no perder tiempo de juego, ya que ingerirla es fácil y rápido.

» Desnutrición

No solo porque come mal, también es frecuente que el enfermo se salte comidas para no tener que dejar de jugar.

» Dolor muscular y de las articulaciones

Surgen problemas musculares por  estar demasiado tiempo sentado en la misma postura.

» Dolor de cabeza y problemas de visión

Derivados de horas y horas delante de una pantalla.

» Cansancio e insomnio

Es muy normal que las partidas se alarguen hasta bien entrada la madrugada, robando al enfermo tiempo de sueño y descanso.

3. Consecuencias en el ámbito familiar y social

» Deterioro de las relaciones personales

El enfermo deja de compartir tiempo con sus familiares y amigos para dedicarlo a los videojuegos.

» Problemas laborales o escolares

Cuando no está jugando con ellos, el enfermo está pensando en jugadas, partidas o cualquier otra cosa relacionada con los videojuegos. Esta obsesión hace que descuide su trabajo o estudios.

» Conflictos con la familia

Las conductas asociadas a la adicción del enfermo serán fuente de discusiones con sus convivientes: las mentiras sobre el uso que realmente hace de los videojuegos, la agresividad con la que reacciona cuando le privan de ellos, el abandono de sus obligaciones, etc.

¿Cuáles son los síntomas de adicción a los videojuegos?


Los videojuegos son una opción de ocio tan sana y válida como cualquier otra, siempre que no se pierda el control sobre su uso ni priven a la persona del tiempo para otros asuntos.

Sin embargo, hay que preocuparse si se observan las siguientes señales de alarma:

  • Abandono de aficiones y otras actividades.
  • Aislamiento. Se dejan de ver con frecuencia a los amigos y se evitan planes que no tengan que ver con jugar videojuegos.
  • La persona reacciona con ira o ansiedad cuando no puede jugar.
  • Fracaso escolar o problemas en el trabajo.
  • El tiempo dedicado a los videojuegos (a jugarlos, pero también a hablar de o a pensar en ellos) es cada vez mayor.
  • Depresión,
  • Poca comunicación. Dificultad para identificar y expresar emociones.
  • Falta de autoestima.
  • Se sorprende a la persona mintiendo sobre el tiempo que realmente invierte en jugar.
  • Cansancio, dificultad para levantarse por las mañanas.

Factores de riesgo por la adicción a videojuegos

Además de los síntomas, no está de más tener en cuenta algunos factores de riesgo relacionados con la adicción a los videojuegos:

  • Timidez, dificultad para hacer amigos o relacionarse con los demás.
  • Ser víctima de acoso escolar.
  • Inseguridad y complejo físico.
  • Problemas psicológicos.

¿Cómo evitar la adicción a los videojuegos?


Es posible disfrutar de los videojuegos sin obsesionarse con ellos ni dar pie a una adicción.

En el caso de los más jóvenes, es necesario que sus padres sigan una serie de recomendaciones para evitar ese peligro:

  • Acordar un horario para jugar videojuegos (y respetarlo, aunque la partida no se guarde o se esté jugando online con otras personas que van a seguir jugando).
  • Programar las otras actividades del día, sean estas de ocio u obligaciones.
  • Tener el ordenador o la consola en el salón u otra estancia común, nunca en la habitación.

¿Cómo tratar la adicción a los videojuegos?


Cuando tratamos la adicción a los videojuegos, el objetivo no es que el enfermo los abandone por completo y para siempre, sino conseguir que pueda disfrutarlos sin compulsión de por medio.

Para lograrlo, es necesario que el tratamiento combine dos terapias:

  • Una individual, para tratar los problemas concretos que han llevado a la persona a desarrollar la adicción y darle herramientas para gestionarlos sin necesidad de refugiarse en los videojuegos.
  • Una grupal con todos los miembros de la familia, para ayudarles a comprender la enfermedad de la adicción y cuál es su papel en la recuperación del adicto.

Conclusión

Como sucede con todos los comportamientos potencialmente adictivos, no hay ningún problema en jugar videojuegos, sí en la pérdida de control sobre su uso.

En la actualidad, no se puede privar a los jóvenes de esta distracción, pero sí es necesario que se les supervise el tiempo de juego y asegurarse de que no están recurriendo a ellos para tapar alguna carencia.

Si pese a todas las precauciones nos toca vivir de cerca una adicción, es muy importante no quitarle importancia y pedir ayuda profesional cuanto antes.

¿Te resultan familiares estos síntomas? ¿Tienes alguna consulta sobre este tipo de adicción?

Te leo en los comentarios.

 

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