Anfetaminas efectos

¿Qué son las anfetaminas, cuáles son sus efectos y cómo tratar la adicción?

Vivimos en un mundo que nos exige un ritmo acelerado de vida, poner al límite nuestra energía… Y es aquí donde las anfetaminas, fuera de prescripción médica y legal, emergen como una solución tentadora para muchos, prometiendo mayor energía, una mejor versión de ti mismo, euforia o concentración. 

Sin embargo, esta promesa conlleva un alto precio: el riesgo de adicción y sus devastadoras consecuencias. 

En este artículo vas a conocer de primera mano qué son las anfetaminas, los efectos y riesgos asociados a su consumo, así como las opciones de tratamiento para aquellos que se enfrentan a la adicción y quieren recuperar el control de sus vidas.

¿Qué son las anfetaminas?


Las anfetaminas son un tipo de droga psicoactiva, estimulante del sistema nervioso central y simpático.

Funcionan aumentando los niveles de ciertos químicos en el cerebro, como la dopamina, noradrenalina, y en menor medida, serotonina, responsables de nuestra capacidad de atención, el estado de ánimo y los movimientos. 

Esta sobrecarga química acelera la actividad cerebral, y la persona tiene la sensación de estar más despierta, atenta, segura de sí misma y, en ciertos casos, hasta eufórica. 

De forma legal, esta sustancia se utiliza para tratar trastornos de déficit de atención e hiperactividad, narcolepsia, obesidad mórbida y depresión refractaria. Sin embargo, cuando se consumen sin receta y para otros fines, esta droga es ilegal. 

Mucha gente recurre a ellas para afrontar largas jornadas de estudio, trabajo nocturno, potenciar el desempeño deportivo e incluso, para noches interminables de fiesta; y con ello, abren la peligrosa puerta a la adicción. 

¿Qué otros nombres tienen las anfetaminas?

Conocer otros términos te va a ayudar a identificar conversaciones y situaciones relacionadas con el consumo de anfetaminas. 

Es importante destacar que estos nombres se refieren a las anfetaminas propiamente dichas y sus variantes. 

  • Speed
  • Chalk
  • Cristal
  • Elevador
  • Hielo
  • Bennies
  • Black Beauties
  • Pep Pills
  • Uppers
  • Addys (referencia informal a Adderall, un medicamento que contiene anfetamina)
  • Blue Boys
  • Louees
  • Whizz

¿Cómo se usan o consumen las anfetaminas? 


Las anfetaminas pueden presentarse como pastillas, polvo o pasta, líquido y cristal

El método de consumo influye en la rapidez y la intensidad con que los efectos se manifiestan, así como en los potenciales riesgos para la salud. 

1. De forma oral: pastillas y cápsulas

La forma más común de consumir anfetaminas es por vía oral, ya sea en forma de pastillas o cápsulas.

Esta modalidad es utilizada en contextos médicos para tratar el TDAH o la narcolepsia, pero también es común en el uso recreativo. 

El efecto es más tardío -tarda unos quince o veinte minutos en aparecer- comparado con otros métodos; pero en contraposición, es más duradero. 

2. Frotadas contra las encías

Implica aplicar directamente el polvo o residuo de anfetaminas en la mucosa de las encías, donde la droga se absorbe rápidamente y llega al torrente sanguíneo a través del tejido blando.

Este método es menos habitual que otros, aunque se utiliza a veces por su efecto rápido, dado que la mucosa bucal permite una absorción directa al sistema circulatorio. Se evita el proceso digestivo y la sustancia actúa con más celeridad que si se ingiriera. 

Por supuesto, no está exento de efectos adversos y causa irritación y daño a las encías, y a los tejidos de la boca a largo plazo.

3. Inhalación

Inhalar anfetaminas en forma de polvo a través de la nariz (aspirada) es otra forma de consumo. 

Este método acelera la absorción del fármaco por las membranas mucosas de la nariz. Hace efecto en apenas cinco minutos. 

Sin embargo, puede causar daños significativos en las vías respiratorias y en el tejido nasal a largo plazo.

4. Inyección

Inyectarse en vena la sustancia (disparada) produce efectos casi inmediatos y muy intensos.

Este método es menos común debido a sus altos riesgos de transmisión de enfermedades por compartir agujas y de daños severos en los vasos sanguíneos. 

5. Fumadas

Esta forma de consumo tiene efecto rápido, ya que el fármaco se absorbe directamente en el torrente sanguíneo a través de los pulmones. 

Obviamente, tiene graves consecuencias para la salud respiratoria, entre otras. 

Efectos de las anfetaminas


Efectos de las anfetaminas

Esta droga, al ser un potente estimulante del sistema nervioso central, tiene una amplia gama de efectos en quien las consume. 

1. Aumento de energía y alerta

Las anfetaminas dan un verdadero empujón a tu nivel de energía y alerta

Es como si de repente te convirtieras en una versión más despierta y activa, una persona segura de sí misma, capaz de enfrentarse a largas horas de trabajo o estudio sin sentirse fatigada. 

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce; este aumento de energía puede llevar a un desgaste físico y mental una vez que el efecto de la droga desaparece.

2. Mejora de la concentración

En personas con trastornos de atención, las anfetaminas mejoran la capacidad de concentración. Facilitan el enfoque en tareas únicas durante períodos prolongados, algo que en situaciones normales es todo un desafío. 

Pero cuidado, esta sensación es engañosa, y lo único a lo que te puede conducir es a una dependencia de la sustancia para realizar cualquier actividad cotidiana.

3. Euforia

Estas drogas pueden provocar una sensación de euforia (flash o rush), aumentando la sensación de bienestar y confianza en uno mismo. El efecto psíquico es similar a la cocaína

Aunque parezca tentador, es importante recordar que este estado de ánimo artificial no solo es pasajero, sino que es probable que oculte emociones y problemas reales que tendrían que ser abordados de manera saludable.

4. Supresión del apetito

Otro efecto conocido es la pérdida de apetito

A corto plazo, esto podría parecer una manera efectiva de controlar el peso, pero a largo plazo conduce a problemas nutricionales graves, afecta al metabolismo y a la salud general, sobre todo, si no se hace bajo supervisión médica. 

5. Aumento de la sociabilidad

Las anfetaminas activan el lado más hablador y sociable de las personas. 

Esto resulta especialmente atractivo para aquellas personas que normalmente son tímidas o reservadas. 

No obstante, es crucial entender que este aumento de la sociabilidad es temporal y puede llevar a comportamientos de riesgo, como la desinhibición excesiva.

6. Insomnio y alteraciones del sueño

Dado que estas drogas estimulan el sistema nervioso, pueden interferir gravemente con los patrones de sueño, y provocar insomnio o alteraciones del sueño. 

La falta de descanso adecuado tiene consecuencias perjudiciales a largo plazo en la salud física y mental, multiplicando el riesgo de desarrollar enfermedades físicas o psíquicas crónicas.

7. Dependencia, tolerancia y adicción

Quizás uno de los riesgos más destacados de las anfetaminas es su potencial para generar dependencia y adicción

El uso continuado puede llevar a que el cuerpo necesite cantidades cada vez mayores para lograr los mismos efectos. La persona entra en un círculo vicioso de consumo y búsqueda de la sustancia.

Consecuencias de la adicción a las anfetaminas


La adicción a las anfetaminas es una realidad preocupante que afecta a numerosas personas, impactando de manera profunda en sus vidas. 

Al igual que cualquier adicción, no solo repercute en la salud física y mental de la persona adicta, sino también su entorno social, familiar y profesional. 

1. Deterioro de la salud mental

El consumo de esta sustancia puede deteriorar de forma severa e irreversible la salud mental de la persona adicta. 

Problemas como la ansiedad, depresión, paranoia, alucinaciones, y la pérdida de memoria se vuelven más comunes conforme el consumo se prolonga. El riesgo de suicidio es potencialmente alto. 

El uso constante de estas sustancias altera la química cerebral, lo que puede desencadenar o agravar trastornos psiquiátricos preexistentes, y que estas perturbaciones persistan incluso una vez abandonado el consumo. 

2. Problemas físicos

El abuso prolongado de anfetaminas castiga al cuerpo de múltiples maneras

Desde problemas cardiovasculares como hipertensión, taquicardia, arritmias, ataques de pánico, aumento de glucosa, hasta desnutrición debido a la supresión del apetito, úlcera en la piel, afecciones bucales… Como ves, el espectro de problemas físicos es amplio. 

Además, el consumo crónico puede llevar a condiciones más graves como el riesgo de infarto, insuficiencia renal y derrames cerebrales.

Pero además de aumentar la tensión arterial y el ritmo cardíaco, desencadenan otros efectos físicos como: dilatación de pupilas (midriasis), sequedad bucal, temblores, sudoración excesiva, bruxismo, tensión en la mandíbula (trismo), hipertermia, etc. 

Como ves, sus consecuencias también son devastadoras a nivel físico.

3. Problemas de comportamiento y aislamiento

La adicción interfiere en la manera en que interactuamos con los demás. 

Los cambios bruscos de humor, la irritabilidad y la agresividad pueden romper vínculos personales, tanto en el ámbito familiar como en el profesional y social. 

La ruptura de estas relaciones es una consecuencia dolorosa, pero por desgracia, frecuente. Conforme la adicción se profundiza, es común que las personas se aíslen cada vez más de su entorno social. 

Este retiro puede ser tanto una causa como un efecto de la adicción. La persona enferma entra un círculo vicioso donde cada vez se siente más desconectada y sola.

4. Deterioro del rendimiento académico y laboral

Aunque inicialmente algunos buscan en las anfetaminas una manera de mejorar su rendimiento académico o profesional, la realidad es que la adicción conlleva todo lo contrario. 

La disminución en la capacidad de concentración, la fatiga crónica y la falta de interés en tareas forman parte del declive de la persona adicta.

5. Problemas legales y financieros

El uso ilegal de esta droga no solo trae consigo riesgos para la salud. 

La adicción puede resultar en una espiral de gastos insostenibles, provocando serias dificultades financieras y empujando a la persona a infringir la ley para poder financiar su adicción. 

6. Dependencia y tolerancia

La dependencia a las anfetaminas se desarrolla cuando el cuerpo se acostumbra a su presencia y la necesita para funcionar “normalmente”. 

Esto va de la mano con la tolerancia, que ocurre cuando se necesitan dosis cada vez mayores para lograr los mismos efectos. Se alimenta así un ciclo de adicción difícil de romper.

Si la persona adicta intenta dejar su consumo, el cuerpo reacciona, y es entonces, cuando hacen acto de presencia el conocido síndrome de abstinencia, y el craving

El síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia se manifiesta con depresión, ansiedad y fatiga.

Este estado puede prolongarse varias semanas, durante las cuales la persona puede presentar cuadros de ansiedad intensa, confusión, insomnio, fluctuación del estado de ánimo y comportamiento violento.

También pueden presentar una serie de características psicóticas, entre ellas: paranoia, alucinaciones visuales y auditivas, y delirios.

Tratamiento de la adicción a las anfetaminas


El tratamiento de la adicción a sustancias es un camino hacia la recuperación que requiere compromiso, apoyo y, sobre todo, mucha valentía. 

Darse cuenta de que se necesita ayuda es el primer paso para volver a tomar las riendas de la vida. 

Este proceso de recuperación es multidimensional, abarcando aspectos físicos, psicológicos y sociales para asegurar un enfoque integral. 

1. Desintoxicación supervisada

El primer paso en el tratamiento es la desintoxicación, preferiblemente bajo supervisión médica. 

Este proceso permite que el cuerpo se limpie de las sustancias de manera segura, gestionando los síntomas de abstinencia que pueden ser intensos y, en algunos casos, peligrosos.

La supervisión médica asegura que cualquier complicación pueda ser atendida de manera inmediata.

2. Terapia psicológica

Una vez superada la fase de desintoxicación, la terapia psicológica juega un papel crucial. 

Las técnicas de intervenciones cognitivo-conductuales y de manejo de contingencias, por ejemplo, han demostrado ser especialmente efectivas en el tratamiento de adicciones. 

Este tipo de terapia ayuda a modificar los patrones de pensamiento y comportamiento relacionados con el uso de drogas. Enseña estrategias para lidiar con los deseos de consumir y prevenir recaídas.

3. Apoyo farmacológico

Aunque no existen medicamentos específicos aprobados para tratar la adicción a las anfetaminas, en algunos casos se pueden utilizar fármacos para aliviar los síntomas de abstinencia o tratar trastornos concurrentes, como la depresión o la ansiedad. 

Es fundamental que cualquier medicamento sea prescrito y supervisado por un profesional de la salud.

4. Grupos de apoyo y terapia de grupo

La terapia de grupo, dirigida por un profesional, complementa la terapia individual al proporcionar un entorno de apoyo mutuo y aprendizaje de habilidades sociales y de afrontamiento.

5. Rehabilitación y seguimiento a largo plazo

La rehabilitación incluye programas residenciales o ambulatorios, dependiendo de la severidad de la adicción y de las circunstancias del paciente. 

Lo importante es un seguimiento a largo plazo, ya que la recuperación de la adicción es un proceso continuo que puede requerir ajustes en el tratamiento a lo largo del tiempo.

6. Apoyo familiar y social

Involucrar a la familia y amigos en la recuperación es una red de apoyo esencial. 

La terapia familiar ayuda a reparar relaciones dañadas y a construir un entorno que favorezca la recuperación.

Conclusión

Las consecuencias de la adicción a las anfetaminas son profundas y devastadoras, afectando todos los aspectos de la vida de una persona. 

La recuperación es posible, pero requiere reconocimiento del problema, voluntad para buscar ayuda y el apoyo constante de profesionales, amigos y familia. 

Si tú o alguien que conoces está luchando contra esta adicción, recuerda que pedir ayuda es el primer paso.

¿Tienes adicción a las anfetaminas o alguien de tu entorno lo está sufriendo?

Ponte en contacto con nosotros y cuéntanos tu caso. La primera consulta es gratuita. 

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