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¿Qué es un workaholic o adicción al trabajo?

¿Qué es un workaholic? ¿Cuáles son las principales causas y síntomas de la adicción al trabajo?

Dedicar mucho tiempo al trabajo, además de estar bien visto socialmente, suele ser beneficioso para la persona que lo hace.

Aumento de los ingresos, mejora del estatus profesional y social… Todo parecen ser ventajas, pero ¿qué pasa cuándo una persona dedica la mayor parte de su tiempo libre a trabajar?

Debemos estar atentos a las circunstancias en las que esto sucede porque, dependiendo de cuáles sean, podremos decir que esa persona se ha convertido en un workaholic.

¿Qué es un workaholic?


Un workaholic es una persona que ha desarrollado una adicción al trabajo. Alarga su jornada todo lo que puede, a menudo continúa trabajando desde casa y dedica la mayor parte de su tiempo libre a él. 

Y, aunque, en principio, podría parecer que la adicción al trabajo es positiva y beneficiosa tanto para el adicto como para su empresa, lo cierto es que el workaholismo es una adicción comportamental tan nociva como muchas otras.

Un comportamiento que escapa al control de una persona, sea cual sea, le impide tomar decisiones de manera racional y relacionarse con su entorno de una manera sana.

Es decir: el enfermo deja de ser dueño de su vida, que puede verse completamente arruinada si no logra superar su adicción.

Causas de la adicción al trabajo


Tal y como sucede en la mayoría de las adicciones, el workaholismo tiene su origen en varias causas.

Causas culturales  

Trabajar mucho está bien visto socialmente. Además, es común equiparar el éxito laboral al personal y es fácil para algunas personas confundir la cantidad de trabajo con el éxito en la vida y no ser capaces de renunciar a él.

Miedo al fracaso

Por miedo a fracasar, el workaholic desarrolla una efectividad extrema para evitarlo y pierde el control de esta estrategia, que alarga más allá de su jornada laboral en detrimento de su vida personal.

Síntomas y señales de alerta en un workaholic


Un workaholic no se hace de la noche a la mañana y hay señales que indican que podemos estar ante un adicto al trabajo:

1. Trabajo mucho más allá de la jornada laboral

El adicto al trabajo suele estar ya en la oficina cuando llegan sus compañeros y sigue allí mucho después de que estos se vayan. Además, suele llevarse trabajo a casa, incluso los fines de semana.

2. Incapacidad para desconectar

Cuando el workaholic no está trabajando sigue pensando en su trabajo y en todo lo que tiene que hacer. No es capaz de relajarse y disfrutar de un momento de ocio ni de su familia o amigos.

3. Ansiedad o irritabilidad al no estar trabajando

El trabajo es la prioridad en la vida de un workaholic y vive cualquier otra actividad o compañía como algo que le impide dedicar su tiempo a ella, hecho que puede provocarle ansiedad, tristeza o irritabilidad.

Consecuencias de ser un workaholic o adicto al trabajo


El problema del workaholic no es que le guste trabajar, sino que la necesidad de hacerlo, aun cuando no es necesario, condiciona su vida más allá de su control.

Justifica su comportamiento diciendo que el trabajo es bueno y se reafirma en ello cuando recibe sus frutos: más dinero, más clientes, más prestigio… recompensas que alimentan su adicción y que hacen que no pueda salir de ella.

Estas son algunas de las posibles consecuencias de la adicción al trabajo:

1. Problemas en las relaciones personales

El trabajo ocupa el centro del espacio en la vida de un workaholic. Todo gira en torno a él y, por trabajar, renuncia a oportunidades de ocio o al tiempo con su familia o amigos. Como consecuencia de ello, sus relaciones se resienten.

2. Insomnio y ansiedad

El estrés por la carga de trabajo y el desequilibrio que acaba causando en su vida al no poder desconectar de él, unido al deterioro de su vida personal, acaban teniendo secuelas físicas y emocionales en el adicto.

3. Síndrome de burnout

Cuando el estrés laboral se cronifica aparece el síndrome de burnout, en el cual el adicto sufre un desgaste físico y emocional que puede acabar afectando a su rendimiento profesional. 

¿Cómo tratar la adicción al trabajo?


El workaholismo no se corresponde con la imagen que muchas personas tienen de una adicción, en la que el consumo de sustancias demacra al adicto y hace que su problema sea fácilmente reconocible.

En una primera fase puede pasar desapercibido y seguir avanzando sin que ni el adicto ni su entorno se den cuenta de ello. 

El workaholic, además, justificará constantemente su comportamiento y le será difícil admitir su problema hasta que sus consecuencias sean ya demasiado evidentes.

Como en cualquier otra adicción, la manera más adecuada de abordar el workaholismo es a través de la terapia psicológica.

En ella, se trabaja para ayudar al paciente a modificar el sistema de creencias que le ha llevado a crear unos hábitos poco saludables en su relación con el trabajo y a encontrar el equilibrio entre la vida profesional y la personal.

La implicación del entorno social del paciente es vital para su recuperación, de manera que el tratamiento suele combinar sesiones individuales y grupales con las personas más cercanas a él.

Conclusión

La adicción al trabajo tiene la dificultad añadida de que trabajar mucho es algo que la sociedad no solo no condena, sino que valora.

Contrariamente a lo que pasa con otras adicciones, en las que el entorno del enfermo condena su comportamiento, el workaholic recibe recompensa de la valoración positiva que la sociedad hace del trabajo.

Por ello, ante la sospecha de estar ante un workaholic, es importante prestar atención a los posibles síntomas para tomar acción cuanto antes, minimizar las consecuencias de la adicción y facilitar la recuperación.

Si los has observado en ti mismo o en otra persona es importante que lo consultes cuanto antes con un profesional que te asesore y te pueda dar la ayuda necesaria.

¿Tienes alguna pregunta sobre cómo detectar y ayudar a un workaholic? Háznosla en los comentarios

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